domingo, 7 de abril de 2013

A- hora

¿A dónde te fuiste?
De repente me di cuenta de que ya no estabas,
era mucho lo que pudimos haber hecho contigo,
la vida no esta para darse esos lujos de perderte así nada más.

Aunque el medio ambiente lo valga, el sol tal vez lo reclame,
quizá estés latente para el siguiente cambio, o quizá algunos no lleguen a recuperarte.

Al final ¿qué eres? ¿quién decidió que existieras?
 Si acabo con los relojes, acabo contigo, quizá no eres más que un número,
o quizá el reto es que siempre seas más que eso.

Que dejes de ser una hora así nada más y te vuelvas un pedacito de vida,
de esos pedacitos que se disfrutan mejor acompañados y que por lo mismo ni se sienten, de esos momentos que pasan a la historia, se vuelven anécdota o memorias, enchinan la piel, construyen deseos.
Que una hora nos ubique en el aquí y en el ahora, que con más luz la oscuridad nos llene de sueños,
los pasos se acerquen a las estrellas y las energías se multipliquen.
Hora no estás, o ¿te pusieron un disfraz?
Con vida quizá te podremos recuperar, quizá vayas y vuelvas como las olas del mar, como las horas al andar...


La hora huyó pero el ahora sigue aquí. 


¿Qué vamos a hacer con eso?



martes, 26 de marzo de 2013

Como si nada

Llegó con su hija llorando a pedirnos la ubicación del albergue del DIF,
llevaban horas caminando sin encontrarlo.
En los ojos de ambas se percibía la desesperación y frustración por haber caído en una ciudad que como un torbellino te jala y te deja sin aliento.
El color de su piel carcomido por el sol y el sonido de su voz, nos hacía notar que sus orígenes no eran citadinos.
Mi mamá y yo nos volteamos a ver, nos quedaba de camino el DIF. - Suban-  les dijimos.
Mi primo, su novia, mi mamá y yo salíamos de casa de mi abuela y huíamos del tráfico que supondríamos habría por el partido de México, de casualidad pasaríamos cerca del lugar a donde iban.
-¿Por qué llora la niña?-
- Quiere irse a su casa en Jalapa pero el del autobús no nos dejo subir sin pagar, así que voy a dormir a ver dónde para trabajarle mañana y juntar para el pasaje-dijo la madre con lágrimas en los ojos.
Se hizo el silencio incómodo y en ese momento se me puso la piel "chinita" , todos sacamos nuestras carteras para juntar y darle lo que se pudiera, como si con eso se resolviera el asunto.
Decía que había llegado al DF en busca de su esposo, al cual no encontraron . - le dimos las gracias- le dijeron en el lugar en el que trabajaba.
 Ahora sin dinero y con las esperanzas en forma de lágrimas querían regresar a su pueblo.
Lo único que pudimos hacer fue darles 300 pesos y acercarlas al DIF, de ahí ellas decidirían.
Agradecieron cada peso y segundo de nuestro tiempo para llevarlas hasta ahí, qué lleguen bien les dijimos y seguimos nuestro camino, ¿se puede seguir el camino como si nada, después de eso?

Yo no pude, de nuevo me gano el llanto. No sabía si agradecer por la vida que tengo o escupir encima de un mundo que en cada esquina nos recuerda que no somos iguales, que vivir a algunos les cuesta más que a otros y que mientras una minoría se aprovecha de infinidad de recursos, muchos más sobreviven con poco.

 Esa es nuestra realidad, mientras a unos les sobra  humildad, a otros les sobra egoísmo.

Y lo que falta... pues quizá lo que falta es construir otros mundos que sean más justos,
 pero para eso, quizá sea necesario que menos gente siga su camino "como si nada".



lunes, 25 de marzo de 2013

paz: más justicia, menos violencia

En la vida tenemos conflictos permanentes, con nosotros mismos, con los demás, con lo establecido,etc. y la forma de enfrentarlos y resolverlos habla mucho de nuestras maneras de ser y concebir al mundo.
Hace una semana tuve la oportunidad de participar en un taller que llevaba por nombre "resolución no violenta de conflictos" en el marco del Encuentro de Juegos y Danzas Cooperativas para la Paz y la Solidaridad a cargo de Frans Limpens, en donde pude profundizar un poco más en este tema.
Cuando chocan intereses, valores o necesidades se puede decir que se está en conflicto; hablando de aquellos que son entre personas. Los cuales pueden ser con la pareja, algún familiar, jefe o desconocido que se cruza en nuestro camino.

Lo importante en estos casos es identificar cuál es el "meollo" del asunto, reconociendo aquellos intereses, necesidades o valores que están chocando y provocando alguna molestia.
Después de identificado esto, es indispensable que se separe el conflicto de la persona, es decir que se despersonalice para que sea más fácil abordarlo.
Las emociones están presentes en cada momento y son parte de la clave para resolver sin violencia los conflictos, si se saben manejar y expresar a tiempo pueden contribuir para el éxito, de lo contrario en ocasiones traen más problemas e inconformidades.
Una de las claves para la resolución de cualquier conflicto se halla en la comunicación, escuchar antes de dar cosas por hecho o interpretar, responder sin lastimar y tener claridad en lo que se dice, son algunos aspectos que deben considerarse. De ahí además es de gran importancia que se respeten los acuerdos a los que se lleguen.
Otro aspecto importante está en evitar caer en la victimización o culpabilidad de alguna de las partes del conflicto, lo que puede generar que se cargue más de uno u otro lado la responsabilidad y se pierda el objetivo, que sería la resolución del mismo.
Para resolverlo muchas veces es necesario que exista una negociación o lo que yo prefiero llamar diálogo, en el cual ambas partes se expresen y construyan soluciones que los dejen contentos, procurando que exista un "ganar" - "ganar".
Este diálogo debe estar en constante desarrollo en las relaciones, para monitorear los sentires de cada persona y fortalecer las relaciones para evitar conflictos futuros.

En la actualidad se observa que son muchos los conflictos que acaban en violencia pues a veces parece que es la forma que  nos han enseñado o el camino fácil para "resolverlos". Sin embargo esa debe ser una opción que no se encuentre en nuestro repertorio, la creatividad para descubrir nuevos caminos debe estar presente en todo momento.

Como seres racionales y emocionales con tantas diferencias,que además viven en un mundo lleno de desigualdades y situaciones que nos enfrentan, es muy común que tengamos conflictos, ya dependerá de nosotros si los aprovechamos como experiencias de aprendizaje, así como oportunidades para buscar que haya más justicia y menos violencia. Logrando con diálogo y paciencia que la paz esté con nosotros ;)

jueves, 21 de febrero de 2013

Accidentes

3:52 de la madrugada, me accidenté en mi coche,
afortunadamente sólo hubo perdidas materiales, 2 llantas destrozadas, un corazón con taquicardia y la sensación de querer regresar el tiempo para reparar las distracciones o circunstancias que lo provocaron.

Llego a mi casa sana y salva y respiro, lo primero que me viene a la mente es el tema de los accidentes que además con "el vuelo" en cartelera y lo acontecido en Pemex, se ha puesto muy de moda.

¿Hay culpables? ¿Son actos divinos? ¿Se pueden prevenir?
Quizá esas sean preguntas que un seguro podría contestar muy bien con todo y precios pero en lo personal, me cuesta trabajo reflexionar.

¿Pude haber hecho algo para evitarlo?

Es muy probable, pero eso lo sabré sólo si las condiciones del choque se repiten idénticamente, lo que puede ocurrir sólo en mi cabeza y mi cabeza siempre piensa que todo se puede evitar.
Sin embargo creo que parte del sazón de la vida consiste en saber enfrentar aquello que no se puede evitar, actuar ante las incertidumbres, superar los accidentes y disfrutar lo inesperado e incluso inconveniente; aunque eso en ocasiones nos traiga sabores amargos.

Los accidentes también pueden ser oportunidades para poner pausa por instantes y voltear alrededor, identificar los apoyos, los riesgos, las aventuras, la suerte.

Fue un choque "tranquilo" el que viví, sin embargo como cualquier cosa inesperada lo sentí intenso y con un alto grado de contenido, además de anecdótico, educativo.

Pienso que un accidente, por muy pequeño que sea nos enfrenta a la vida y a la muerte, nos pone en jaque y nos saca suspiros que, por salvarnos o por responsabilizarnos se sienten en lo más profundo quizá como dolor o tal vez como tambores que interrumpiendo el ritmo de nuestra vida, nos permiten construir y reinventar las melo-días.





miércoles, 20 de febrero de 2013

Para ustedes, jóvenes.

(Carta dedicada a los estudiantes de 3° de secundaria de Tlamachihuapan, a quiénes les impartimos el taller "Eligiendo mi carrera u ocupación" DGOSE,UNAM,IMJUVE)

La secundaria se está terminando, les quedan recuerdos, aprendizajes, amistades, errores, calificaciones, amores, profesores, travesuras, primeras veces, dolores y alegrías pero sobretodo les queda una vida por delante.

¿Qué van a hacer con ella?

México las y los necesita despiertos, estudiando, cuestionando, mejorando.
Son ustedes la juventud que definirá mucho de lo que suceda con este país en las siguientes décadas.

¿Están listos?

Se están acercando a una de las mejores etapas de su vida, en la cual comienzan a definir quiénes quieren ser y cómo lo van a lograr.
Como hemos visto existen obstáculos, factores que no dependen sólo de nosotros que influyen en lo que somos, sin embargo también existen muchas oportunidades, puertas para abrir, caminos por recorrer y experiencias que enfrentar.

En este tiempo de conocerlos y conocerlas durante el taller de Orientación Vocacional impartido desde la Dirección General de Orientación y servicios Educativos de la UNAM y con apoyo del IMJUVE, me he dado cuenta de que cuentan con lo necesario para salir adelante y conseguir lo que quieren, sus habilidades serán claves en todo momento y sus inteligencias deberán reflejarse en cada una de sus acciones.
Tendrán que conocerse muy bien a ustedes mismos para poder decidir de la mejor manera posible, escuchando, pero sobretodo reflexionando, atreviéndose y disfrutando a cada instante.

Algunos entrarán a la prepa, otros quizá ya tengan otros planes, como sea les deseo que se vayan encontrando y que con el paso de los años se sientan satisfechos con los pasos que den. 

Cometan errores si es necesario, cáiganse pero sobretodo vuélvanse a levantar. Encuentren aquellas personas que los impulsen a seguir soñando.

Identifiquen a su alrededor las posibilidades que existen e inventen las propias, recuerden que sólo se vive una vez y que en este mundo, mientras más personas felices haya, mejor será para todos y todas; así que ya saben, fácil o no, hagan un esfuerzo por ser felices y compartan esa felicidad.

Busquen construir más que destruir, amen como locos y por nada pierdan esa vitalidad que los caracteriza como juventud.

Gracias por este tiempo de compartir risas, experiencias y uno que otro choro, quizá más adelante nos volveremos a encontrar y reconoceré en sus miradas una amplia satisfacción que me llenará de dicha al saber que lograron lo que querían.
Háganlo por ustedes y por todas las personas de su alrededor, sin miedo y sobretodo con esperanzas.

La vida está para disfrutarse, gracias por dejarnos disfrutar momentos con ustedes y aprender.
Esto apenas empieza y aunque nos da tristeza decirles que no nos veremos cada semana ni podremos seguir compartiendo nuestras caras de dormidos y dormidas, los amaneceres, las travesuras, aburrimientos y todo lo que salía en cada sesión, nos llena de alegría saber que nos cruzamos en el camino y que quizá en algunos y algunas dejamos una chispa que se encenderá poco a poco y los iluminará hasta que encuentren el sentido de su vida.
En nosotras esa chispa ya existe y gracias a ustedes cada día creció con más intensidad.
Por nuestra parte es todo, está en sus manos y en sus corazones lo que harán con esa vida por delante.

Hasta siempre. Con mucho cariño.
Claudia y Andrea.



domingo, 10 de febrero de 2013

¿La vida se mide en años?

Creo que mi vida se ha medido en risas,
momentos que me han dejado sin aliento,
grandes amistades que me han acompañado,
en aquellos que como mi familia me han apoyado,
en levantadas de caídas,
en besos y abrazos recibidos y dados, en viajes emprendidos.

Mi vida se mide en metas alcanzadas,
en comidas disfrutadas, pérdidas enfrentadas,
en bailes inconclusos, caminos emprendidos.

Se mide en juegos empezados, instantes inolvidables,
aprendizajes compartidos, páginas terminadas, chistes reídos.

Se mide en caricias, palabras, miradas.
Calores, fríos, miedos, esperanzas.
En atardeceres, amaneceres, contemplaciones.

Se mide en muecas, paseos, bondades, amores.

No se mide en años.

Pero y si sí, ¿A qué saben los años?

Saben a deseos, a placeres, dolores, frustraciones, luchas y sonrisas, a veces a tiempos amargos pero sobretodo a tiempos venideros, a posibilidades.

¿Qué saben los años de vida?

Los años no saben nada de vida, pero sin saber, sienten, a veces pesan y en todo momento transforman.

La vida No se mide en años,
si a caso en baños, mañas y hazañas.

Si a caso se mide en sueños.

lunes, 4 de febrero de 2013

las abuelas como el tiempo, vuelan.

Con esos ojos que reflejaban su alegría, esa ventana del alma que deja ver que la vida no es fácil, me  sonrió y me respondió: si yo fuera un animal, sería una vaca contenta.

A sus 86 años, era mucho lo que había caminado y su cuerpo contaba esas historias que le había tocado vivir, tenía ratos de gratitud por esos días de felicidad, aunque otros la llenaban de tristeza al saber que el mundo aún tiene mucho por mejorar.
Con sus palabras, iba construyendo su pasado y transmitiendo emociones; los recuerdos lúcidos llegaban a su mente y en ocasiones llenaban de lágrimas sus pupilas, muchos duelos y pérdidas le tocaron enfrentar.
Darse cuenta del paso del tiempo, nunca ha sido fácil, menos cuando el cuerpo ya no responde como se desea.

Su muerte nos llegó un 25 de diciembre cuando todo parecía que era festejo.
No es fácil enfrentarse a las pérdidas de las abuelas, sin embargo, es parte de la vida que sigue.

Al final, después de poco más de un mes de su fallecimiento y de enterarme de varias abuelas que se han ido recientemente a donde sea que les toque, me queda la sensación de formar parte de una generación afortunada que ha podido disfrutar de los adultos mayores como pocos jóvenes lo han hecho, aprender de sus historias y observar el proceso de envejecimiento humano con otros ojos, unos que nos permitan asimilar los cambios, la importancia de un proyecto de vida y de hacernos de herramientas que con el paso del tiempo nos sirvan para enfrentar esos caminos que nos pueden llenar de sorpresas agradables o no.

Siempre me ha gustado más ver al vaso medio lleno que medio vacío.
Y en este caso,la muerte de un ser querido me parece que no es más que una oportunidad para reconstruirnos a nosotros mismos, sin olvidarnos de lo que esa persona significa para nosotros.

Una dosis exacta de recuerdos puede ayudar para que sigamos caminando, sin embargo una sobredosis nos puede paralizar. Supongo que cada uno sabrá qué cantidades convienen según sea el caso.

En mi caso, recuerdo a mi yaya Cuca cada que puedo, la firmeza en sus convicciones, el sazón a cada platillo, la clase con la que se enfrentaba a los diferentes momentos, el cariño, fortaleza, sentido del humor y del amor, enseñanzas, anécdotas y cada mirada que me decía que aunque la vida no es fácil, siempre se puede decidir, vivirla como una vaca contenta.