Ya pasó la fiebre mundialista, se terminaron los bombaredeos de comerciales, los futbolistas dando todo en la cancha y por momentos como maniquíes de alguna marca, los bailecitos de los equipos de millones de pesos para los patrocinadores o los festejos de gol, los partidos narrados y manipulados por las cámaras, los gritos de las porras que para algunos eran ofensas y para otros folklór. Ya no más caras de los aficionados que reflejaban emoción ni abusos por parte de la FIFA ni árbitros que vendidos o no acababan odiados o amados por alguna de las naciones que se enfrentaban, las cuales escuchaban y vivían el mismo partido de muy diferente forma, en realidades lejanas, en idiomas distintos, algunos en vivo, otros por radio, por tele o por pantalla plana pero probablemente con la misma pasión pues a pesar de lo que se puede hacer con él en un mundo capitalista, el fútbol al final es sólo eso... fútbol... Pero justo hoy después de haber jugado uno que por ahí dicen fue de los mejores partidos que he tenido en la temporada son varias las reflexiones que vienen a mi cabeza.
Pienso que aquello a lo que llamamos fútbol o balón pie va mucho más allá de él mismo,. y lo digo como mujer que lleva practicando este deporte poco más de 10 años, cuando empecé en el Colegio Madrid con mi entrenador Rocco al que le agradezco mucho de lo que sé ahora. En ese entonces el fútbol femenil significó un parteaguas en el deporte de la escuela pues por primera vez las mujeres podíamos practicarlo, así íbamos ganando un poquito de poder en diferentes esferas, en ese caso ya teníamos la esfera para jugar, el balón. El cual nos brindaría la oportunidad de desarrollarnos y demostrar que nosotras también podemos tener esas habilidades.
¿Por qué digo que va más allá de ser sólo fútbol?
Primero por los elementos que engloba, por un lado para jugarlo debemos sentirnos bien con nuestro cuerpo, saber moverlo, controlarlo, ubicarlo en el espacio y después lograr que se encuentre con el balón, el que a su vez va siempre en relación a la portería, al rival y a los árbitros, a los observadores, a los entrenadores, en fin, con tantos elementos es importante que para jugarlo no sólo pongamos el cuerpo sino que también pongamos atención.
Además de esto, es importante identificar que no somos nada sin el equipo que tengamos, para eso cada una debe conocer y respetar su posición, generar códigos de comunicación para lograr ciertos objetivos y sobretodo cuidarnos unas a otras, para este elemento es indispensable la percepción, la vista periférica, la anticipación a las jugadas y otros elementos que no son posibles sin la intuición, la cual determinará si al tener el balón lo pasas para un lado, para el otro, disparas o te lo llevas más adelante; elementos que muchas veces son de reacción pero que con la práctica pueden ser de inteligencia pues hay momentos en los que una toma de decisión de este tipo puede cambiar el rumbo del partido.
En este sentido se puede decir que el fútbol como la vida misma está hecho de decisiones, de instantes en los que tenemos poder de irnos para un lado o para el otro, de levantar al rival o dejarlo en el suelo, de correr o quedarnos paradas, en fin decisiones individuales, grupales o quizá de decisiones que toma el árbitro que sería como esa especie de azar que puede jugarnos a favor o en contra, al final se trata de hacer el mejor juego en el tiempo que tengamos, con el pasto que nos sirva de superficie y con el espacio en el que logremos desenvolvernos, aunque al final también se trata de aprendizajes, de saber que se puede evitar el fuera de lugar, que las manos hay que saberlas usar, que las faltas nos pueden costar y que así como se puede ganar o perder, se puede empatar, lo que no siempre es parejo, ni justo: y es así, el fútbol nos recuerda en cada instante que la vida no siempre es justa aunque muchas veces los esfuerzos valgan la pena; lo cierto es que lo que sí puede garantizarnos este juego es que en la medida en la que disfrutemos más la emoción de meter goles o de pararlos, de compartir el balón, de caernos y levantarnos, pero sobretodo de acordarnos que el rival o la rival también es hermana; mejor nos irá al final.
Andar contenta por la vida es mejor cuando se comparte. Acá compartiré algo de lo que vivo,de lo que pienso, de lo que siento...con las palabras nos descubrimos, nos construimos...
jueves, 17 de julio de 2014
domingo, 25 de mayo de 2014
La vida se defiende con armas
Hoy fue el festejo del Día Internacional del Juego, esta vez lo realizamos en dos sedes, La Biblioteca de México que esta en la Plaza de la Ciudadela y el Museo Tecnológico (MUTEC) en ambos espacios contando con juegos organizados, tradicionales, gigantes, ludoteca y otras sorpresas más, todo con el objetivo de encontrarnos con la magia del juego.
Nuestro domingo comenzó temprano para realizar todos los preparativos, por un momento el cuerpo pedía descansar, sin embargo poco a poco se fue metiendo en la dinámica, con movimiento, emociones y expectativas.
Hicimos todo lo necesario para dejar listo el espacio, el material y nuestra disposición para pasar al menos 4 horas de diversión compartiendo con quienes llegaran, ya sea por azar o por elección.
Entre risas, gritos, sobresaltos, retos y compartires, el tiempo se fue pasando;
fue una gran experiencia observar a personas de diferentes edades, procedencias, contextos, incluso culturas que se unían en un mismo lenguaje, el del arrebato, el del disfrute.
Niños y niñas que se emocionaban con su mamá o papá cuando le veían saltar la cuerda, adultos mayores recordando lo que significaba atinarle más de 3 veces al balero, trabajadores que competían por avanzar en equipo en patines colectivos, bebes que se deleitaban con coloridos objetos y un montón de jóvenes que se dejaban sorprender por los pequeños destellos que los juegos brindan de felicidad y de entusiasmo.
Sin duda fue un gran día en el que confirmé que el ser humano tiene mucho de que admirarse, tanto de sí mismo como de lo que nos rodea;
ver a tantas personas haciendo trabajo voluntario me emocionó y me llenó de esperanzas, siempre he creído que mucho de lo que este mundo puede mejorar se percibe en esas pequeñas acciones desinteresadas, sinceras que están buscando experimentar, aprender, encontrarse.... y lo hacen sin esperar nada a cambio, dando lo que son, aquí y ahora de la mejor manera posible.
oficialmente el 28 de mayo se celebra este derecho, pienso que necesitamos celebrarlo más seguido...
Al final del día, aunque con un agotamiento físico, me siento confortada y animada pues una vez más fue posible reunir a diferentes personas en esta misma causa que alimenta el espíritu.
Gracias a cada persona , objeto y circunstancia que hicieron posible que hoy se llenaran estos espacios de juego y de alguna manera de vida, en un país como el nuestro: espacios públicos, gratuitos y colectivos, se deben defender con armas de juego.
domingo, 20 de abril de 2014
Venturas
El viaje a Playa Ventura que llevábamos planeando más de dos
meses por fin llegó.
Cinco parejas disparejas (entre novios, primos, amigos,
hermanos, desconocidos) y Akiles, un galgo simpático, nos dispusimos en la madrugada del sábado 12
de abril a salir huyendo del Distrito Federal para tocar otros aires.
En el camino nos
detuvimos por la tradicional cecina de 4 Vientos y entre eso y algunos retrasos
de velocidad nuestro camino fue de 7 horas aproximadamente.
Llegamos al Mesón Casa de Piedra, en donde sería nuestro
hogar por los siguientes 6 días; Israel, Juani, Radka, Antonio, José y por
supuesto Dylan, fueron nuestros principales anfitriones, sin olvidar a Darma y
Blacky, un par de gran (de verdad gran) daneses que hicieron aún más completa
la bienvenida.
El mar nos recibió agitado y acompañado del viento; el
paisaje nos recordaba que las vacaciones ya habían comenzado.
Al principio, en un lugar tan tranquilo y sencillo como lo
puede ser una playa virgen, 6 días parecían demasiado, sin embargo el tiempo
pasó rápido.
Muchas sorpresas nos tocaron. El primer y segundo día la luna llena impactante nos
acompañó mientras bailábamos, el tercero pudimos ser parte de la liberación de
tortugas y entusiasmarnos sabiendo que en nueve años algunas de las que logren
sobrevivir al mar y sus dificultades regresarán al mismo lugar ¿estaremos ahí
para verlo? ¿qué será de nosotros y nosotras en nueve años? No lo sabemos.
El cuarto día disfrutamos la luna con el eclipse que con el
sonido de las olas se hacía aún más imponente.
El quinto, la tradicional fogata nocturna hizo presente el único elemento que faltaba; el fuego.
Entre juegos, risas, volibol playero, esquiada en el mar, hamacas y atardeceres, las horas se pasaban como agua, los antojos nos invadían y en la
noche nos deleitábamos con pizzas hechas por un italiano que se había quedado
en México enamorado del clima y de una mexicana.
Por si todo esto fuera poco, la última noche pudimos
disfrutar del plancton que en las olas y con el movimiento brillaba como si las
estrellas se pudieran tocar.
Hot cakes, ostiones, chocomilk, pescado, camarones y otros
platillos alimentaban nuestro paladar y nuestra paciencia pues lejos de la
ciudad los tiempos son diferentes y los ritmos más clamados.
Nuestros días allá terminaron a la par que la vida de Gabriel García Márquez que se fue con la sacudida de la tierra,
la cual a pesar de que había tenido el epicentro en Guerrero se sintió sólo un poco.
Nuestro viaje terminó, el regreso se hizo pesado pero
lo que vivimos y compartimos quizá se quede en nuestras memorias mucho más
tiempo de lo que pensamos.
Playa Ventura con todo y la picadura de “mantis” fue una
gran aventura a la cual quizá regresemos, aunque tenga pulga.
martes, 25 de marzo de 2014
Si fuera millonaria
Sin ánimo de generalizar o enjuiciar (o bueno tal vez un poco) cada que salen listas así me lleno de preguntas:
¿Qué se siente ser millonario en un país en donde más de la mitad de la población vive en condiciones de pobreza?
¿Cuántos de estos millonarios han hecho algo para mejorar la vida de la población que los ha hecho crecer sus fortunas?
¿Por qué son hombres la mayoría?
¿Qué hacen con tanto dinero?
¿Alguno ha abierto una escuela gratuita por ejemplo?
¿Alguno ha decidido donar algo de su fortuna para alimentar a alguien?
¿Alguno no puede dormir sabiendo que mientras su dinero crece en sus cuentas, muchos mexicanos se matan por 2000 pesos?
¿Alguno tiene ganas de cambiar las condiciones de desigualdad, delincuencia, injusticia, etc. que nos rodean?
¿Cuántos de estos millonarios crean empleos justamente pagados?
¿Cuántos proyectos artísticos han sido patrocinados por algunos de ellos?
¿Cuanta ciencia se ha podido generar con sus aportaciones?
¿Cuántas vidas han salvado sus fortunas?
¿Cuantos impuestos han evadido?
¿Cuántos discos musicales se han producido con su apoyo?
¿Cuántas películas han podido crearse con sus recursos?
¿Cuántos árboles han plantado?
¿Cuántas tierras han destruido?
¿Cuántos libros han leído, cuántos han regalado, cuántos han escrito?
Estas y muchas preguntas más me hago en un país como el mío que me cuesta mucho entender y aceptar.
La verdad a veces pienso "asistencialmente" y me dan ganas de ser millonaria...
si lo fuera haría todas algunas de las siguientes cosas:
- Pondría restaurantes riquísimos y con costos muy accesibles
incluso comedores gratuitos y saludables por donde sea, para quién no tiene para pagar por comida.
- Regalaría paraguas cuando llueva
- Plantaría plantas por donde más falta hace y construiría huertos comunitarios
- Pagaría obras de teatro, circos, ferias, conciertos en todas partes de la ciudad
- Pondría juegos para todos y todas en las calles
- Regalaría bicicletas a la comunidad
- Potabilizaría las fuentes de las plazas y de donde fuera necesario para que todos y todas tuvieran agua
- Llenaría los parques con libros
- Compararía todos los billetes de lotería y repartiría el premio mayor desde un avión
- Regalaría viajes a quien nunca ha salido del país
En fin, creo que si fuera millonaria no me duraría nada mi fortuna.
¿Qué harían ustedes si fueran millonarios como algunos de los de la lista de arriba?
domingo, 16 de marzo de 2014
Vivir es como cantar
"La voz, ese instrumento humano que nos permite expresar, tocar y llegar a los corazones, aún en la distancia"
Si dejáramos de respirar, moriríamos..
Por eso, inhalar y exhalar son movimientos que nos vienen por reflejo pero de los cuales muchas veces debemos hacernos conscientes, a veces para relajarnos, otras para recuperar energías o simplemente para saber que seguimos vivos.
Respirar también sirve para alzar la voz, tal y como Hebe Rosell lo ha hecho, cantando.
Ella ha logrado que canten incluso niños y niñas con problemas de respiración que fueron víctimas de una epidemia en Argentina de poliomelitis que les paralizó sus sistemas respiratorios; esa es una experiencia que recuerda con especial cariño ahora a más de 30 años de sentirse mexicana después de haberse refugiado en México durante la dictadura en su país natal, una de esas dificultades que ha enfrentado en su historia.
La perseguían como a muchos otros por alzar la voz por un mundo diferente, más justo, más de todos y todas.
El tiempo ha pasado, sin embargo ella se mantiene más viva que nunca y en su casa en Coyoacán nos recibe, vamos más de 10 mujeres a visitarla pues entre otras cosas, nos enteramos que también asistió a la escuelita zapatista y queremos compartir un poco de nuestra experiencia en el Proyecto de Lectura de la Realidad en el Aula y escuchar acerca de su vida como maestra de voces, "voces verdaderas" les llama.
En sus talleres se trabajan muchos elementos tanto corporales como espirituales, mentales, hasta políticos pues la política está en cada acción que nos brinda el poder de ser, de hacer, de transformarnos y ella con las voces transforma y construye comunidad, "morada", enamora dentro de un tiempo y un espacio con tanta necesidad de volverse más colectivo. Nosotras emocionadas escuchamos y nos identificamos pues de alguna manera en nuestro proyecto buscamos lo mismo, colectivizar.
Desde que entramos a su casa se siente una energía intensa, de esa que invita a despertar todos nuestros sentidos y atrevernos a mirar a nuestro interior, como lo hacía su padre, que siendo ciego, se dedicaba a sentir interiores, a tocar corazones con poesía, tal y como Hebe lo describe en su obra "Partir el Pan".
El tiempo dentro de ese círculo energético que hemos logrado se pasa rápido entre la comida y la platica, nuestras miradas curiosas la llevan a contarnos más acerca de las dificultades que se le han atravesado en su camino, algunas de ellas, sobretodo la más reciente con su grupo de canto, parecidas a lo que hemos vivido en nuestros procesos educativos, en donde el compromiso se vuelve complicado, la tensión entre la libertad y la autoridad aumenta, las expectativas no corresponden a la realidad.
Sin embargo nos dice que la clave está en la pasión que le ponemos a lo que hacemos.
La pasión de Hebe nos contagia de esperanza en un mundo en el que pocos se atreven a alzar la voz, a equivocarse y saber que no es tan grave, a vibrar desde adentro, desde lo más profundo, a caminar haciendo el amor aunque eso incluya orgasmos que se pierden entre el placer y el dolor pero que al final nos permitirán parir mundos distintos.
Si dejáramos de respirar, moriríamos..
Por eso, inhalar y exhalar son movimientos que nos vienen por reflejo pero de los cuales muchas veces debemos hacernos conscientes, a veces para relajarnos, otras para recuperar energías o simplemente para saber que seguimos vivos.
Respirar también sirve para alzar la voz, tal y como Hebe Rosell lo ha hecho, cantando.
Ella ha logrado que canten incluso niños y niñas con problemas de respiración que fueron víctimas de una epidemia en Argentina de poliomelitis que les paralizó sus sistemas respiratorios; esa es una experiencia que recuerda con especial cariño ahora a más de 30 años de sentirse mexicana después de haberse refugiado en México durante la dictadura en su país natal, una de esas dificultades que ha enfrentado en su historia.
La perseguían como a muchos otros por alzar la voz por un mundo diferente, más justo, más de todos y todas.
El tiempo ha pasado, sin embargo ella se mantiene más viva que nunca y en su casa en Coyoacán nos recibe, vamos más de 10 mujeres a visitarla pues entre otras cosas, nos enteramos que también asistió a la escuelita zapatista y queremos compartir un poco de nuestra experiencia en el Proyecto de Lectura de la Realidad en el Aula y escuchar acerca de su vida como maestra de voces, "voces verdaderas" les llama.
En sus talleres se trabajan muchos elementos tanto corporales como espirituales, mentales, hasta políticos pues la política está en cada acción que nos brinda el poder de ser, de hacer, de transformarnos y ella con las voces transforma y construye comunidad, "morada", enamora dentro de un tiempo y un espacio con tanta necesidad de volverse más colectivo. Nosotras emocionadas escuchamos y nos identificamos pues de alguna manera en nuestro proyecto buscamos lo mismo, colectivizar.
Desde que entramos a su casa se siente una energía intensa, de esa que invita a despertar todos nuestros sentidos y atrevernos a mirar a nuestro interior, como lo hacía su padre, que siendo ciego, se dedicaba a sentir interiores, a tocar corazones con poesía, tal y como Hebe lo describe en su obra "Partir el Pan".
El tiempo dentro de ese círculo energético que hemos logrado se pasa rápido entre la comida y la platica, nuestras miradas curiosas la llevan a contarnos más acerca de las dificultades que se le han atravesado en su camino, algunas de ellas, sobretodo la más reciente con su grupo de canto, parecidas a lo que hemos vivido en nuestros procesos educativos, en donde el compromiso se vuelve complicado, la tensión entre la libertad y la autoridad aumenta, las expectativas no corresponden a la realidad.
Sin embargo nos dice que la clave está en la pasión que le ponemos a lo que hacemos.
La pasión de Hebe nos contagia de esperanza en un mundo en el que pocos se atreven a alzar la voz, a equivocarse y saber que no es tan grave, a vibrar desde adentro, desde lo más profundo, a caminar haciendo el amor aunque eso incluya orgasmos que se pierden entre el placer y el dolor pero que al final nos permitirán parir mundos distintos.
lunes, 10 de febrero de 2014
De instantes que no acaban o de días en los que se suman años.
La vida nos pone distintos momentos para valorarla.
En ocasiones basta con levantarnos de la cama con salud, hacer lo que nos gusta, estar con quienes queremos, conocer nuevos lugares, abrazar a alguien, admirar atardeceres o simplemente voltear a ver la luna; cada quien sabrá qué es lo que le da sentido a su vida por instantes, sin embargo, existe un instante que sin importar de donde vengamos, hacia donde vayamos o cómo valoremos nuestras vidas; a todos nos llega por lo menos una vez al año, ese instante es el día de nuestro cumpleaños.
Para algunos, cumplir años no es más que un trámite, sin embargo yo me rehúso a que sea sólo eso, desde mi perspectiva, cumplir años es una oportunidad para poner un alto en el transcurrir del tiempo y voltear a ver todo aquello que nos rodea, detenernos para valorar a las personas que han formado parte de nuestra historia y agradecer por aquellas cosas que nos han hecho lo que somos pero sobre todo por cada posibilidad que tenemos para elegir lo que queremos ser.
¿Para qué es la vida?
Esa pregunta suena en mi cabeza con frecuencia y cada día me lo respondo de diferentes maneras.
A veces pienso que es para conocernos a nosotros mismos, encontrarnos en los otros, desvelarnos, acalorarnos, bailar, viajar, compartir lo que nos hace felices, dar lo que somos, perdernos en los caminos y enfrentar los miedos o besarnos bajo la lluvia, la vida también puede ser para jugar con las y los amigos, caernos y levantarnos, separarnos y volvernos a juntar con más fuerza, la vida es para ofrecer lo que somos a la naturaleza, quejarnos de lo que no queremos pero sobretodo construir aquello que si queremos de este mundo.
La vida puede ser para confiar aunque a veces también para decepcionarnos de lo que los seres humanos somos capaces de hacer pero siempre para pensar que hay mejores formas de ser y de actuar que tal vez no son fáciles pero son posibles.
La vida es para sentir como animales pero entender que somos seres humanos que piensan, que deciden pero sobretodo que crean y que al crear aunque lo podemos hacer para destruir, lo podemos hacer para construir, para crecer, para valorarnos a nosotros mismos.
Los días en las cotidianidad nos ponen trampas que pueden hacer que nos olvidemos de dónde venimos y hacia dónde vamos, sin embargo también hay formas de encontrar esos instantes exactos que nos sirvan para encontrarnos de nuevo; en mi caso es escribiendo como puedo escucharme una y otra vez, leerme. Sin embargo a algunos les funciona sentarse unos instantes y repasar las partes que de sí mismos les gustan, puede ser una actitud, un gesto, una reacción… aquello que no quieren cambiar e incluso quieren proyectar, hay a quienes les funciona simplemente dejarse ir en la esencia del ser, realizar algún deporte, gritar...
Hay cosas que ayudan para encontrarse, por ejemplo subirse a una bicicleta o a un árbol, , escuchar una canción que nos llene de recuerdos , algo que casi nunca falla es ver a los y las amigas pues son sus puntos de vista los que nos recuerdan quienes somos, nos enfrentan a nuestros cambios y permanencias. Las tacitas de café también tienen toques mágicos que conectan partes en el interior; a veces un partido de futbol o de barajas regresa el alma al cuerpo. Las miradas de los desconocidos, la luz verde en un alto, ver una foto vieja o escuchar una voz conocida pueden formar parte de esos instantes, que bastan para que la vida se frene.
Hay cosas que ayudan para encontrarse, por ejemplo subirse a una bicicleta o a un árbol, , escuchar una canción que nos llene de recuerdos , algo que casi nunca falla es ver a los y las amigas pues son sus puntos de vista los que nos recuerdan quienes somos, nos enfrentan a nuestros cambios y permanencias. Las tacitas de café también tienen toques mágicos que conectan partes en el interior; a veces un partido de futbol o de barajas regresa el alma al cuerpo. Las miradas de los desconocidos, la luz verde en un alto, ver una foto vieja o escuchar una voz conocida pueden formar parte de esos instantes, que bastan para que la vida se frene.
Pero volviendo al cumpleaños, pienso que cuando se acerca la fecha, es el pretexto perfecto para hacer ese alto en el camino y realizar algunas de las siguientes cosas que ayudan a que no sea un día como cualquier otro, pues nos guste o no, es una fecha en la que se alienan los planetas parecido a aquella vez en la que llegamos a este mundo, por eso quizá podemos pensar en hacer cosas como:
- Comer tu comida favorita y con tus personas favoritas
- Hacer algo que nunca hayas hecho
- Salir a la calle diciendo que es tu cumpleaños y recibir abrazos gratis
- Escuchar tu música favorita
- Hacer planes que quieres cumplir antes de tu siguiente cumpleaños
- Ver fotos viejas
- Organizar una fiesta donde reúnas a las personas que han formado parte de tu felicidad
- Ir a un lugar al que nunca hayas ido
- Hacer una lista de deseos a cumplir
- Regalarte algo
- Hacerle el día a algún desconocido
- Quitarse las ganas de algo
- Vivir sin horarios
- Hacer tu actividad favorita
O simplemente sentarse a contemplar la belleza que nos rodea, a respirar y sentir el cuerpo maravilloso con el que contamos y a agradecer porque a pesar de todo, la vida nos grita que está ahí y que aunque a veces nos olvidemos de ella, caigamos en la inercia del tiempo y parezca eterna…
es más corta de lo que parece.
es más corta de lo que parece.
lunes, 2 de diciembre de 2013
¿Qué guía nuestras acciones?
Ya comenzó el último mes del 2013 y con ello es inevitable pensar en cerrar algunos ciclos, para esto, he decidido reflexionar sobre lo que ha significado este año.
Ya terminé las materias de la universidad y el servicio social y estoy cerca de concluir la tesis; hasta ahora no tengo un trabajo fijo y me he dado cuenta que un gran porcentaje del año me he dedicado a realizar labores sin remuneración económica. En el lenguaje de algunas personas se puede decir que este año he sido una "NiNi" (para los que no sepan Ni estudio Ni trabajo)
Sin embargo, lo cierto es que he tenido muchas otras satisfacciones y con ello he ido sacando algunas conclusiones al intentar responder la siguiente pregunta.
¿Qué guía nuestras acciones?
Supongo que son múltiples las respuestas y dependen de muchos factores; sin embargo cuando volteo a mi alrededor, observo que para muchas personas uno de los principales factores que hace que realicen o no una actividad, se relaciona con las ganancias que les va a generar, en muchos casos de dinero; basta detenernos un poco y analizar lo que sucede en nuestro país, con la corrupción tanto en el gobierno, con funcionarios o policías que agilizan trámites sólo con mordidas o en algunas empresas en las que me he enterado que piden cuotas extras los trabajadores por "debajo del agua" para cerrar contratos o realizar pagos. De igual manera, una de las primeras preguntas que hace la gente para cualquier cosa es ¿qué me darán a cambio? ¿cuánto cuesta? ¿ es gratis?
y así pareciera que como dice Emir Sader (http://www.jornada.unam.mx/2013/11/12/opinion/018a2pol) vivimos en un mundo en que todo se compra, todo se vende, todo tiene precio; incluso las acciones.
Es claro que por el sistema en el que vivimos, sobretodo los que estamos en las ciudades y no tenemos la fortuna de ser como los zapatistas, necesitamos el dinero para transporte, para comida, para salud, para educación y para muchas otras cosas que el Estado no garantiza y que cada vez más se han mercantilizado como parte del neoliberalismo (que ha convertido cosas que eran derechos en servicios costosos); sin embargo, este año me ha permitido valorizar prácticas que resisten a estos intentos de vender y comprar hasta las acciones, prácticas que las personas realizan por la satisfacción que les genera, por estar convencidos de que actuar con y por los demás, por aportar lo que son sin esperar nada a cambio, por conocerse a sí mismos y vivir nuevas experiencias sin ser recompensados con dinero, esas prácticas voluntarias, las cuales he tenido la fortuna de realizar y compartir sobretodo al formar parte de la Fundación México Juega, en la que todos y todas las que estamos ahí, lo hacemos de forma voluntaria y gracias a otros y otras voluntarias que nos han apoyado hemos podido realizar ya bastantes cosas para promover y defender el derecho al juego (que también se ha ido mercantilizando y muchas personas creen que jugar es ir al casino o que si no se gana nada no se juega).
En fin, este año de labores voluntarias y de convivir con varias personas que aún realizan cosas sin esperar nada a cambio me da esperanzas sobre el ser humano que aún es capaz de actuar con conciencia, sin avaricia y por convicción.
Estoy segura de que mientras existan más actos por voluntad y menos por dinero, será más fácil construir una sociedad más justa, más libre, más digna.
(Voluntario: Se aplica a la persona que realiza acciones de forma libre y consciente.)
.
Ya terminé las materias de la universidad y el servicio social y estoy cerca de concluir la tesis; hasta ahora no tengo un trabajo fijo y me he dado cuenta que un gran porcentaje del año me he dedicado a realizar labores sin remuneración económica. En el lenguaje de algunas personas se puede decir que este año he sido una "NiNi" (para los que no sepan Ni estudio Ni trabajo)
Sin embargo, lo cierto es que he tenido muchas otras satisfacciones y con ello he ido sacando algunas conclusiones al intentar responder la siguiente pregunta.
¿Qué guía nuestras acciones?
Supongo que son múltiples las respuestas y dependen de muchos factores; sin embargo cuando volteo a mi alrededor, observo que para muchas personas uno de los principales factores que hace que realicen o no una actividad, se relaciona con las ganancias que les va a generar, en muchos casos de dinero; basta detenernos un poco y analizar lo que sucede en nuestro país, con la corrupción tanto en el gobierno, con funcionarios o policías que agilizan trámites sólo con mordidas o en algunas empresas en las que me he enterado que piden cuotas extras los trabajadores por "debajo del agua" para cerrar contratos o realizar pagos. De igual manera, una de las primeras preguntas que hace la gente para cualquier cosa es ¿qué me darán a cambio? ¿cuánto cuesta? ¿ es gratis?
y así pareciera que como dice Emir Sader (http://www.jornada.unam.mx/2013/11/12/opinion/018a2pol) vivimos en un mundo en que todo se compra, todo se vende, todo tiene precio; incluso las acciones.
Es claro que por el sistema en el que vivimos, sobretodo los que estamos en las ciudades y no tenemos la fortuna de ser como los zapatistas, necesitamos el dinero para transporte, para comida, para salud, para educación y para muchas otras cosas que el Estado no garantiza y que cada vez más se han mercantilizado como parte del neoliberalismo (que ha convertido cosas que eran derechos en servicios costosos); sin embargo, este año me ha permitido valorizar prácticas que resisten a estos intentos de vender y comprar hasta las acciones, prácticas que las personas realizan por la satisfacción que les genera, por estar convencidos de que actuar con y por los demás, por aportar lo que son sin esperar nada a cambio, por conocerse a sí mismos y vivir nuevas experiencias sin ser recompensados con dinero, esas prácticas voluntarias, las cuales he tenido la fortuna de realizar y compartir sobretodo al formar parte de la Fundación México Juega, en la que todos y todas las que estamos ahí, lo hacemos de forma voluntaria y gracias a otros y otras voluntarias que nos han apoyado hemos podido realizar ya bastantes cosas para promover y defender el derecho al juego (que también se ha ido mercantilizando y muchas personas creen que jugar es ir al casino o que si no se gana nada no se juega).
En fin, este año de labores voluntarias y de convivir con varias personas que aún realizan cosas sin esperar nada a cambio me da esperanzas sobre el ser humano que aún es capaz de actuar con conciencia, sin avaricia y por convicción.
Estoy segura de que mientras existan más actos por voluntad y menos por dinero, será más fácil construir una sociedad más justa, más libre, más digna.
(Voluntario: Se aplica a la persona que realiza acciones de forma libre y consciente.)
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