lunes, 10 de febrero de 2014

De instantes que no acaban o de días en los que se suman años.




La vida nos pone distintos momentos para valorarla.

En ocasiones basta con levantarnos de la cama con salud, hacer lo que nos gusta, estar con quienes queremos, conocer nuevos lugares, abrazar a alguien, admirar atardeceres o simplemente voltear a ver la luna; cada quien sabrá qué es lo que le da sentido a su vida por instantes, sin embargo, existe un instante que sin importar de donde vengamos, hacia donde vayamos o cómo valoremos nuestras vidas; a todos nos llega por lo menos una vez al año, ese instante es el día de nuestro cumpleaños.
Para algunos, cumplir años no es más que un trámite, sin embargo yo me rehúso a que sea sólo eso, desde mi perspectiva, cumplir años es una oportunidad para poner un alto en el transcurrir del tiempo y voltear a ver todo aquello que nos rodea, detenernos para valorar a las personas que han formado parte de nuestra historia y agradecer por aquellas cosas que nos han hecho lo que somos pero sobre todo por cada posibilidad que tenemos para elegir lo que queremos ser.

¿Para qué es la vida?

Esa pregunta suena en mi cabeza con frecuencia y cada día me lo respondo de diferentes maneras.
A veces pienso que es para conocernos a nosotros mismos, encontrarnos en los otros, desvelarnos, acalorarnos, bailar, viajar, compartir lo que nos hace felices, dar lo que somos, perdernos en los caminos y enfrentar los miedos o besarnos bajo la lluvia, la vida también puede ser para jugar con las y los amigos, caernos y levantarnos, separarnos y volvernos a juntar con más fuerza, la vida es para ofrecer lo que somos a la naturaleza, quejarnos de lo que no queremos pero sobretodo construir aquello que si queremos de este mundo.
La vida puede ser para confiar aunque a veces también para decepcionarnos de lo que los seres humanos somos capaces de hacer pero siempre para pensar que hay mejores formas de ser y de actuar que tal vez no son fáciles pero son posibles.
La vida es para sentir como animales pero entender que somos seres humanos que piensan, que deciden pero sobretodo que crean y que al crear aunque lo podemos hacer para destruir, lo podemos hacer para construir, para crecer, para valorarnos a nosotros mismos.
Los días en las cotidianidad nos ponen trampas que pueden hacer que nos olvidemos de dónde venimos y hacia dónde vamos, sin embargo también hay formas de encontrar esos instantes exactos que nos sirvan para encontrarnos de nuevo; en mi caso es escribiendo como puedo escucharme una y otra vez, leerme.  Sin embargo a algunos les funciona sentarse unos instantes y repasar las partes que de sí mismos les gustan, puede ser una actitud, un gesto, una reacción… aquello que no quieren cambiar e incluso quieren proyectar, hay a quienes les funciona simplemente dejarse ir en la esencia del ser, realizar algún deporte, gritar...
Hay cosas que ayudan para encontrarse, por ejemplo subirse a una bicicleta o a un árbol, , escuchar una canción que nos llene de recuerdos , algo que casi nunca falla es ver a los y las amigas pues son sus puntos de vista los que nos recuerdan quienes somos, nos enfrentan a nuestros cambios y permanencias. Las tacitas de café también tienen toques mágicos que conectan partes en el interior; a veces un partido de futbol o de barajas regresa el alma al cuerpo. Las miradas de los desconocidos, la luz verde en un alto, ver una foto vieja o escuchar una voz conocida pueden formar parte de esos instantes, que bastan para que la vida se frene.
Pero volviendo al cumpleaños, pienso que cuando se acerca la fecha, es el pretexto perfecto para hacer ese alto en el camino y realizar algunas de las siguientes cosas que ayudan a que no sea un día como cualquier otro, pues nos guste o no, es una fecha en la que se alienan los planetas parecido a aquella vez en la que llegamos a este mundo, por eso quizá podemos pensar en hacer cosas como:
-          Comer tu comida favorita y con tus personas favoritas
-          Hacer algo que nunca hayas hecho
-          Salir a la calle diciendo que es tu cumpleaños y recibir abrazos gratis
-          Escuchar tu música favorita
-          Hacer planes que quieres cumplir antes de tu siguiente cumpleaños
-          Ver fotos viejas
-          Organizar una fiesta donde reúnas a las personas que han formado parte de tu felicidad
-          Ir a un lugar al que nunca hayas ido
-          Hacer una lista de deseos a cumplir
-          Regalarte algo
-          Hacerle el día a algún desconocido
-          Quitarse las ganas de algo
-          Vivir sin horarios
-          Hacer tu actividad favorita
O simplemente sentarse a contemplar la belleza que nos rodea, a respirar y sentir el cuerpo maravilloso con el que contamos y a agradecer porque a pesar de todo, la vida nos grita que está ahí y que aunque a veces nos olvidemos de ella, caigamos en la inercia del tiempo y parezca eterna…
es más corta de lo que parece.


lunes, 2 de diciembre de 2013

¿Qué guía nuestras acciones?

Ya comenzó el último mes del 2013 y con ello es inevitable pensar en cerrar algunos ciclos, para esto, he decidido reflexionar sobre lo que ha significado este año.
Ya terminé las materias de la universidad y el servicio social y estoy cerca de concluir la tesis; hasta ahora no tengo un trabajo fijo y me he dado cuenta que un gran porcentaje del año me he dedicado a realizar labores sin remuneración económica. En el lenguaje de algunas personas se puede decir que este año he sido una "NiNi" (para los que no sepan Ni estudio Ni trabajo)
Sin embargo, lo cierto es que he tenido muchas otras satisfacciones y con ello he ido sacando algunas conclusiones al intentar responder la siguiente pregunta.
¿Qué guía nuestras acciones?
Supongo que son múltiples las respuestas y dependen de muchos factores; sin embargo  cuando volteo a mi alrededor, observo que para muchas personas uno de los principales factores que hace que realicen o no una actividad, se relaciona con las ganancias que les va a generar, en muchos casos de dinero; basta detenernos un poco y analizar lo que sucede en nuestro país, con la corrupción tanto en el gobierno, con funcionarios o policías que agilizan trámites sólo con mordidas o en algunas empresas en las que me he enterado que piden cuotas extras los trabajadores por "debajo del agua" para cerrar contratos o realizar pagos. De igual  manera, una de las primeras preguntas que hace la gente para cualquier cosa es ¿qué me darán a cambio? ¿cuánto cuesta? ¿ es gratis?
y así pareciera que como dice Emir Sader (http://www.jornada.unam.mx/2013/11/12/opinion/018a2pol) vivimos en un mundo en que todo se compra, todo se vende, todo tiene precio; incluso las acciones.
Es claro que por el sistema en el que vivimos, sobretodo los que estamos en las ciudades y no tenemos la fortuna de ser como los zapatistas, necesitamos el dinero para transporte, para comida, para salud, para educación y para muchas otras cosas que el Estado no garantiza y que cada vez más se han mercantilizado como parte del neoliberalismo (que ha convertido cosas que eran derechos en servicios costosos); sin embargo, este año me ha permitido valorizar prácticas que resisten a estos intentos de vender y comprar hasta las acciones, prácticas que las personas realizan por la satisfacción que les genera, por estar convencidos de que actuar con y por los demás, por aportar lo que son sin esperar nada a cambio, por conocerse a sí mismos y vivir nuevas experiencias sin ser recompensados con dinero, esas prácticas voluntarias, las cuales he tenido la fortuna de realizar y compartir sobretodo al formar parte de la Fundación México Juega, en la que todos y todas las que estamos ahí, lo hacemos de forma voluntaria y gracias a otros y otras voluntarias que nos han apoyado hemos podido realizar ya bastantes cosas para promover y defender el derecho al juego (que también se ha ido mercantilizando y muchas personas creen que jugar es ir al casino o que si no se gana nada no se juega).



En fin, este año de labores voluntarias y de convivir con varias personas que aún realizan cosas sin esperar nada a cambio me da esperanzas sobre el ser humano que aún es capaz de actuar con conciencia, sin avaricia y por convicción.

Estoy segura de que mientras existan más actos por voluntad y menos por dinero, será más fácil construir una sociedad más justa, más libre, más digna.


 (Voluntario: Se aplica a la persona que realiza acciones de forma libre y consciente.)



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miércoles, 13 de noviembre de 2013

Vida de la Patada

El apogeo del fútbol por la eliminatoria mundialista ha traído a mis pensamientos muchas cosas acerca de este tema en mi vida.

Primero  porque el simple hecho de mi existencia probablemente se lo deba a este deporte.
Mi abuelo, gracias a sus patadas en el fútbol, llegó a este país junto con mi abuela, tuvieron a mi madre, quién conoció a mi padre que casi también llega a ser profesional y "heme" aquí.
Mi tío siguió los pasos de su padre "El Morocho" y se dedicó al fútbol profesional, a lo que actualmente también se dedica mi hermano.
En mi caso,  confieso que disfruto mucho jugarlo, sin embargo también me causa conflictos frecuentemente por lo que implica en México; sobretodo en cuanto a los recursos que se despliegan, la violencia que se genera, los negocios que se ocultan, etc.
Con frecuencia me parece decepcionante que un país con tantas injusticias sociales y gente literalmente muriendo de hambre, tenga como tema principal  la clasificación de un equipo de fútbol.
Sin embargo es una realidad y aunque me cuesta, he aprendido a vivir con ella, pues de alguna forma también, puedo percibir su importancia.
Por ejemplo cuando se observa a familias enteras que ponen todas sus esperanzas en el hijo que con su talento para mover el balón tal vez también los pueda mover de "pobres" o cuando percibo el aumento de las sonrisas en los fanáticos del equipo ganador o cuando en la calle un futbolista recibe toda la admiración de quienes han visto su desempeño y se ven reflejados en una persona que en algún momento soñó y alcanzó lo que quería; y en este hecho radica  un asunto de gran importancia desde mi punto de vista:
El fútbol es un ejemplo tangible de que los sueños se pueden volver realidad, quizá con entrenamientos, quizá con apoyos, pero sobretodo con una mezcla entre compromiso, azar y oportunidades.
Y a estas últimas son a las que más quiero referirme, a las oportunidades, pues aún faltan muchas por construir para que más personas vuelvan su sueño realidad.

 Lo que pido es que quienes están en el "negocio" y pueden vivir haciendo lo que más les gusta que es jugar fútbol, tomen conciencia de la suerte que tienen pero también del compromiso, para que más personas lleguen hasta donde quieren pues el salario que reciben algunos futbolistas, muchas veces es a costa de que otras personas viven de la patada de verdad, comen lo que en el día se puede, trabajan en labores denigrantes y se levantan día con día, a veces sólo deseando ver a su equipo ganar como aspecto que le da color a su cotidianidad y mientras eso pasa, algunos jugadores la pasan despilfarrando el dinero en ropas, autos, viajes, casinos, sin pensar en aportar algo a la comunidad que los ha hecho ser lo que son.

México es un país en el que generación tras generación, los balones recorren las calles, los parques, las casas y las escuelas;
Los álbumes del mundial se pueden vender más que el pan caliente y los tacos de fútbol son para algunos, tan necesarios como el alimento.
Con todo esto, es claro que hoy sea un día esperanzador al ver que por lo menos a Nueva Zelanda un equipo improvisado como Selección logró ganarle.
Sin embargo esa improvisación creo que puede ser una prueba de que para dar buenos resultados es importante trabajar en equipo desde un principio, conocerse y apasionarse (como este equipo parece que vino haciendo).

Que por lo menos esta buena noticia para el fútbol mexicano, inyecte de energía positiva  a las actividades cotidianas, sirva como recordatorio de la importancia que hay en realizar nuestro trabajo con pasión (como se supone deben demostrar los futbolistas) y signifique un impulso para generar más oportunidades, tanto por parte de los mismos jugadores que se han beneficiado del deporte como por parte de los empresarios que seguirán beneficiándose de los fanáticos.
Así que todos y todas los que tienen algo que aportar para que en México, menos personas sigan viviendo de la patada o mejor dicho muriendo porque, mientras a unos les pagan por sus patadas, sean buenas o malas, otros no tienen ni energía para patear.

domingo, 20 de octubre de 2013

"Al cuerpo lo que pide"

El cuerpo es una de las cosas que no elegimos, nacemos con uno y con ese nos quedamos toda la vida.

Este fin de semana, tuve la oportunidad de asistir a un Coloquio sobre Pedagogía de lo Corporal organizado por Norma Delia Durán, en el cual se abordó el tema de lo Corporal como un asunto complejo que ha estado bastante descuidado por parte de la educación, la cual en la mayoría de los casos se enfoca en los aspectos cognitivos.
Las carencias en nuestra formación como seres humanos con respecto al cuidado del cuerpo, se ven reflejadas en las enfermedades que prevalecen en México, siendo un ejemplo de esto, la obesidad.
La cual entre otras cosas, es una muestra de la ignorancia con respecto al consumo de alimentos, pero sobretodo al consumo de alimentos artificiales y comida chatarra que fomentan las grandes empresas;
sin embargo, otra de las enfermedades que estuvo en el centro de las discusiones fue el cáncer, el cual sirvió sobretodo para reflexionar acerca de la importancia que tienen las emociones en el estado de salud o enfermedad en el que vivimos; y este es uno de los temas centrales que  me gustaría reflexionar:

¿Qué tanto conocemos nuestras emociones? ¿Qué espacios existen para educarnos con respecto a este tema? ¿Cómo expresamos lo que sentimos?

Estas preguntas son de gran importancia y creo que a cada uno nos tocaría contestar,
pues el peligro de no identificar y expresar la emociones está en que pueden convertirse en síntomas en los diferentes órganos (a cada órgano le corresponde una emoción) y con el tiempo pueden ir terminando con nuestra vida.
Estas emociones "dañinas", pudieron ser ocasionadas por las relaciones que hemos entablado con nuestros padres, amigos, pareja o con complejos de nosotros mismos que no hemos logrado canalizar y en ocasiones se ocultan en actitudes que tomamos en la vida cotidiana, tales como ser adictos al tabaco, alcohol, tener dolores corporales, cansancio extremo, depresiones, etc;
Estas reacciones muchas veces son producto del sistema en el que vivimos, que nos obliga a pensar demasiado, preocuparnos por aspectos superficiales, vivir a prisa y pocas veces tener tiempo para concentrarnos en escuchar a nuestros cuerpos, los cuales muchas veces nos gritan que los cuidemos, que recordemos que no sólo somos carne y hueso sino energía, espiritualidad y muchas otras cosas más que aunque intangibles, presentes.

A pesar de que es un camino largo el que falta por recorrer para que mejore nuestra canalización de emociones y el cuidado de nuestros órganos pero sobretodo de nuestro cuerpo como totalidad, uno de los caminos está en considerar algunos aspectos, por ejemplo:

- Estar enfermo, no es normal: Si tenemos un estado de enfermedad constante, no debemos verlo como normal, ni las gripas, diarreas, depresiones, cólicos u otros padecimientos son normales, así que se deben tratar a fondo en caso de que persistan.

-Evitemos Silenciar los síntomas con medicamentos: Cuando el cuerpo dice algo a través de un dolor, no intentemos callarlo de inmediato, si habla es porque algo necesita y al engañarlo con medicamentos que terminan con los síntomas, no resolvemos el problema de fondo y a la larga se puede agraviar.

- Intentemos trascender el "Bien": Cuando nos preguntan, ¿Cómo estás? Una de las respuestas más comunes sino es que la única es - "Bien" Siendo esta una evasión hacia lo que verdaderamente sentimos, quizá antes de contestar, al menos detengámonos un momento para escuchar lo que sucede en nuestro interior y es probable que poco a poco nos volvamos menos indiferentes ante nuestros sentimientos y los de los demás.

- Todo lo que entra, tiene que salir: Si tuvimos alguna discusión, disgusto, etc. busquemos las formas de estar en paz después de eso, para esto es importante saber perdonar, pedir disculpas, dejar ir y enfrentar el dolor; con las emociones algo que Sergio López Ramos diría sería que todo lo que entra con dolor, sale con dolor, seamos valientes.

- Escuchemos la historia:  Cada uno tenemos historias de vida, de personas que a nuestro alrededor han tenido problemas con el cuerpo, enfermedades, etc. es importante saber cuales son y cómo se pueden prevenir.

- Energía positiva: Lo que escuchamos y lo que decimos genera vibraciones positivas o negativas para nuestro cuerpo. Escuchar con frecuencia música estruendosa, con letras o sonidos violentos, puede afectar nuestro estado de salud, lo mismo que decir cosas sin pensar pero sobretodo sin sentir. Intentemos rodearnos de personas positivas y construyamos ambientes tanto en el trabajo como en la familia que nos mantengan tranquilos, contentos y en paz.

Seamos un poco más cuidadosos con aquello que permitimos que nuestros sentidos experimenten pues aunque en un primer momento pareciera que los placeres y las pasiones nos llevan a probar de todo, podemos ser víctimas de un sistema que a la larga nos vuelve insensibles y nos aleja de nosotros mismos y de los demás, poniendo un énfasis en la mente y olvidándonos de otros aspectos trascendentales como lo es el cuerpo.

Otro "tip" que puede ser importante en este tema, tiene que ver con volver consciente lo que que se ha vuelto "normal".
Un ejemplo claro de esto, que a mí me ha funcionado, tiene que ver con la Respiración.
Un primer paso para escuchar el cuerpo es escuchar nuestra respiración y realizarla correctamente (inhalando desde la parte baja de los pulmones y subiendo el aire, y exhalando desde arriba hacia abajo- hay muchas formas de respirar, es importante buscar a quien nos pueda enseñar sobre esto) pues muchos problemas de salud se relacionan con la falta de oxigenación en las células.

Al final, es cuestión de conocernos, buscar lo que puede beneficiarnos, alimentarnos bien, descansar, querernos a nosotros mismos y aventarnos a disfrutar nuestro cuerpo y nuestras emociones; a veces apagando la mente pero siempre procurando entender que nuestro cuerpo como el universo, a pesar de que nos impongan la competencia; funciona por el principio de la cooperación, por lo que es indispensable conectar nuestro interior con el exterior, cuidar a la madre naturaleza, escucharnos entre nosotros, compartir y vivir intensamente.

Este cuerpo es el único que tenemos y no importa nuestra edad, es tiempo de escucharlo pues curarlo es una cuestión cotidiana y aunque sea esa esencia "mortal", es con él con el que podremos trascender.


sábado, 12 de octubre de 2013

Un doce de octubre que nos quiebra.

.Llegaste a mis paraísos a romper lo que era,
mujeres, niños y animales sufrieron tus enfermedades.
Violentaste mi orden y saqueaste mis espíritu,
cortaste mis alas y deformaste mis paisajes.

No soy inferior aunque me veas para abajo,
también tengo corazón y una vida que defiendo,
no tengo una raza por ser de color,
ni debes discriminarme por mi trabajo.

La Tierra no es tuya aunque te alimente,
mi cuerpo es sagrado y no se vende,
el viento y el aire envuelven mis pasos,
tus armas de fuego te traerán más fracasos.

No me descubriste, sólo me conociste,
me explotaste y me masacraste,
yo te perdono aunque cambiaste mi historia,
y te valoro aunque me impidas la gloria.

Años pasaste negando mi voz,
sueños destruiste de manera atroz,
el tiempo ha pasado y la cultura hemos mezclado,
tú y yo no somos iguales aunque compartimos un pasado.

Conquista no fue pues no pude elegir,
invasión quizá sí y para muchos significó morir,
respeta mi patria y no impongas tus ideas,
mis Dioses serán tuyos si la paz en ellos encuentras.

Deja vivir sin prejuicios, sin culpas, sin miedos,
no ates las manos, despierta a las injusticias,
¿seré indio, aborigen o monstruo para ti?
Serás cruel y ciego para mí.

No sobrevivirá el más fuerte,
ahora la vida esta entre la siembra y la suerte,
nuestro éxito está en los encuentros,
pues destruirnos nos llevará a la muerte.

Que más muerte que la que se ve cada día,
mientras unos discriminan y cierran las puertas,
nos siguen negando salud, alimentos y viviendas,
sin embargo acá seguimos exigiendo las cuentas.

Aún hay quienes resisten las opresiones,
y escriben su historia a pesar de las represiones,
aún hay quienes impiden las invasiones
y siguen cantando sus propias canciones.







miércoles, 18 de septiembre de 2013

Miedo al agua

Me sumergí para buscarla; tome valor pensando las veces que nadamos juntos en el mar, no quise pensar en lo oscura, turbia, sucia y peligrosa del agua, omití los objetos que flotaban y recordé que no tenía nada que perder, la inundación ya se había llevado todo.
Después de un tiempo, la encontré. Ya  no respiraba, la lleve a la orilla y la apreté con mi cuerpo.
Entre tanta agua perdí la noción del tiempo, mis lágrimas también se perdieron. Mientras estaba en mis brazos se hizo de noche. Recordé el hambre que tenía y volteé a ver al cielo, maldiciendo su inmensidad líquida, maldije también el momento en el que tomamos la decisión de venir aquí y cumplir nuestro sueño de la casa en la playa, intenté ubicarla a lo lejos, no se veía más que el techo.
Comenzó a darme un poco de miedo pues la noche traía consigo imágenes escalofriantes y la idea de que esto no terminaría jamás. Deseaba que llegara pronto la ayuda, grité con todas mis fuerzas para literal, desahogarme. Nadie respondió, - Gobierno de mierda- pensé, siempre se ha distinguido por su ausencia, claro, recordé, es 16 de septiembre, los militares deben estar haciendo su desfile en lugar de estar aquí y salvar vidas, odié todo.
Intenté dormir, fracasé en el intento, me preguntaba cómo había logrado sobrevivir.Tal vez por mi miedo al agua, ahora ya ni siento que estoy en ella.
Decidí soltarla, se la llevo la corriente, me sentí más sólo que nunca; extrañé el calor de su cuerpo, la arena y mi vida con ella, mi vida antes de esto.
Al final me quede dormido, por suerte, era urgente escalar niveles de conciencia y salir un rato de esta realidad.
Soñé que al amanecer me despertaba el sol y quería escribir nuestra historia, sin embargo no contaba ni con papel ni con plumas, nada.
Nada pensé y me desperté.
Nade hasta que pude volver a empezar.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Semillas de esperanza

"NO A LA GUERRA, OTRO MUNDO ES POSIBLE"
Esa es una de las cosas que dicen los zapatistas y a diferencia de muchos otros que no lo hacen, ellos y ellas sí cumplen su palabra y bastó estar una semana en su territorio para comprobar la existencia de ese otro mundo.
Con el cumplimiento de los 10 años de los caracoles había mucho que festejar, pues su existencia es la prueba de que la organización horizontal no es tan lejana como el horizonte sino algo que se construye a paso de caracol, día con día.
Con este pretexto tal vez, decidieron organizar una gran fiesta que estuvo seguida de otra a la que llamaron "la escuelita zapatista: la libertad según lxs zapatistas" a la cual tuve la fortuna de asistir gracias a que formo parte del Colectivo Lectura de la Realidad en el Aula de la FFyL, en el cual analizamos la realidad tomando como eje a las comunidades zapatistas.
Después de bailar y cantar en Oventik la noche del festejo y comprobar que ni la lluvia ni el lodo detienen su caminar, nos dirigimos al CIDECI de San Cristóbal, en donde se realizó nuestra inscripción y con ansias esperamos el momento en el que nos dirían a cual de los 5 caracoles nos tocaría asistir.
"Roberto Barrios" se llamó en el que se desarrolló esta gran experiencia, el cual se encuentra aproximadamente a 8 horas desde San Cristóbal.
El camino fue largo pero ligero pues se acompañaba de las charlas entre quienes no nos conocíamos y las preguntas que le hacíamos al conductor; el atardecer nos tocó verlo por las montañas chiapanecas y los silencios se acompañaban de nuestros pensamientos llenos de dudas a cerca de lo que nos esperaba.
La imaginación volaba y más aún con algunos comentarios de Andrés, el conductor, quién con toda la calma y a la pregunta de: ¿qué animales hay por donde vamos? contestaba: sirenas, hay sirenas.
Nuestros rostros incrédulos lo bombardeaban , ¿Sirenas? Sí contestaba, de esas mujeres que viven en el agua, hace poco vimos una por acá.
Eso nutría nuestras ganas de descubrir ese mundo que parecía tan lejano a nuestras realidades cotidianas, en el que incluso nos esperaban sirenas...Claro pensaba yo, hasta el mundo de las sirenas cabe en los mundos zapatistas.
Al llegar al caracol de noche, linternas y ojos atentos que dejaban ver los pasamontañas, nos pidieron que formáramos una fila para entrar y entre aplausos y consignas de ¡Viva la libertad! ¡Viva la autonomía! ¡Viva la educación! y muchas cosas más, la piel se estremecía y ya comenzaba a sentirme parte de algo diferente, sonreí.
Cantamos los himnos, escuchamos las bienvenidas de la Junta del Buen Gobierno, cenamos y dormimos, todos y todas cupimos.
Al siguiente día nos presentaron a nuestro Votán o en mi caso Votana, quién nos cuidaría y acompañaría en nuestra educación, Mareli de 17 años se levantó para saludarme, "mucho gusto compañera, gracias por venir. Gracias a ustedes por invitarnos, le dije. Lo único que nosotros queremos es que las cosas en este país estén mejor, contestó.
Las clases comenzaron en el auditorio y nuestros libros (Gobierno Autónomo 1 y 2, Participación de las mujeres en el gobierno Autónomo y Resistencia Autónoma) fueron resumidos con claridad por parte de hombres y mujeres de la junta del Buen Gobierno quienes tienen 7 principios de autoridad:
Servir y no servirse
Representar y no suplantar
Proponer y no imponer
Convencer y no vencer
Obedecer y no mandar
Construir y no destruir
Bajar y no subir
Después de escuchar atentos cada una de las palabras, alistamos nuestras cosas.
Al poco rato nos asignaron la comunidad en la que pasaríamos las siguientes 3 noches, Pinotepa se llamaba la mía y estaba a 2 horas en camioneta y otras 2 horas más caminando desde el caracol, "está sí esta lejos" decía Mareli, mientras caminaba sin esfuerzos descalza por las montañas. Yo desde el principio no dejaba de verla con admiración y observar a mis botas y torpeza para caminar en las montañas con un poco de coraje que acababa en risas con cada tropiezo.
Por fin llegamos y un grupo más de mujeres, niños y ancianos nos esperaba en lo alto de la montaña, sólo una casa tenía luz que no fuera la de las velas, esa casa nos tocó a Mareli y a mi, sonreímos pues ella decía que en su casa sí llegaba la electricidad, sin embargo en Pinotepa, Cristóbal, el dueño de la casa donde nos recibieron, era el único que contaba con un panel solar que le daba energía para dos focos.
Llegamos a conocer a Pancha, la esposa de Cristóbal , una señora de unos 65 años que no hablaba más que chol y que nos recibió con un plato caliente de pasta que nos supo a gloria después de la caminata.
Nos bañamos a cubetadas de agua fría y dormimos los 5 en un cuarto (Pancha, Cristóbal, Panchita-su nieta de 8 años, Mareli y yo) a mí me tocó hamaca y esas 3 noches fue toda una experiencia dormir arrullada por el suspiro del viento.
Los días estuvieron llenos de actividades domésticas, desgranar elotes, lavarlos, moler en el nixtamal, hacer tortillas, jugar con Panchita; pocas veces salimos de la casa pues decían que el potrero y la milpa estaban muy lejanos, sin embargo fuimos a un arroyito y en el camino comí extrañas frutas que Irayda (la otra nieta de 10 años) bajaba de los árboles. En las tardes íbamos a la canchita de fútbol a encontrarnos con el resto de los estudiantes y guardianes, dos ocasiones tuve la oportunidad de jugar con más de 20 niños y niñas choles y sorprenderme con su sentido colectivo en todos los juegos
A mí se me ocurría ponerles juegos que tenían como regla que el primero que llegara "ganaba" sin embargo al darme cuenta de que todos y todas intentaban llegar al mismo tiempo, tuve que cambiar las reglas;
volví a sonreír, ojalá algunos niños y niñas de la ciudad tuvieran ese sentido colectivo y no se empujaran o pisaran para ganar, ahí me acordaba de los tojolabales, quiénes claramente dicen que si llegan todas y todos juntos, es mejor.
Los días transcurrieron rápidamente y en menos de lo que creía ya estábamos caminando de regreso, Cristóbal me platicaba cómo era su vida antes del zapatismo "vivía explotado y no me alcanzaba ni para comer" "ahora ya estamos mejor, más tranquilos, es más justo después de que nos organizamos"."Ahora ya casi ni necesitamos el dinero porque el dinero no se puede comer" Esa es una de las historias de dignidad que muchos y muchas zapatistas han experimentado, tienen su milpa, sus animales, su propio sistema de salud, de educación, de democracia en la que todas las voces son escuchadas.

Después de la despedida en la comunidad y de la caminata, llegamos al caracol, en donde hubo baile la última noche y a penas con tanto movimiento corporal se acomodaban todas las vivencias que tuve en tan corto tiempo, Mareli y yo nos reíamos mientras hacíamos algunos pasos, yo la seguía mirando con admiración, me costó trabajo despedirme pero con un abrazo intenté comunicarle todo mi agradecimiento.
No me podía dejar ninguna forma de comunicarnos, así que nuestro encuentro sólo duró lo que la escuelita, sólo duró lo que dura un corazón.
Nos regresamos, de nuevo 8 horas pero diferentes, ya no éramos las mismas que llegamos.
Al llegar al CIDECI, otro evento lleno de dignidad nos recibió, la Cátedra Tata Juan Chávez en donde convergieron muchas luchas más; la tristeza que da saber que los pueblos indígenas viven muchas injusticias a diario se compenso con la alegría de verlos luchando, por la vida, por la tierra, por la libertad.

La escuelita zapatista ya forma parte de las mejores experiencias de mi vida, por las personas que conocí, por las realidades que comprendí, por el aire que respiré; por toda una experiencia  en donde confirmé que las armas pueden estar al servicio de la vida, a diferencia de lo que el "mal gobierno" , paramilitares y el crimen organizado han demostrado.
Entendí que el concepto de justicia no tiene porque estar peleado con el de libertad y que los seres humanos somos capaces de dejar intereses individuales para organizarnos y disfrutar lo que el mundo nos da todos y todas con las mismas posibilidades.

Aunque todo lo vivido difícilmente cabe en palabras no me queda más que decir:
Gracias zapatistas por cada cosa que aprendí, por ser semillas de esperanzas que crecen abajo y a la izquierda y por gritarnos con sus pasamontañas que es necesario emparejarnos para caminar.