domingo, 1 de febrero de 2015

¿Cómo se cura un corazón roto?

Se comienza tomando una dosis de amor propio y desencadenándose de esas palabras que limiten los pasos, hurtando sólo los recuerdos que provocan sonrisas y abrazando cuántos más amigos sea posible.
Se buscan los pedazos y se pegan con canciones que estremezcan al cuerpo, se realizan aquellas actividades que provocan vibraciones en el interior parecidas a los latidos del corazón. Danzas, corridas, nadadas, escrituras y comidas.
El universo debe aportar brillos de estrellas, consuelo de luna y rayos de sol que a ras de tierra despeguen los pies un poco del aquí y el ahora.
Deben hacerse baños para curar los daños, con jabones de aromas refrescantes y esponjas de masajes penetrantes.
Las lecturas tienen que realizarse a diario para depositar sueños frustrados e imaginar mundos renovados.
En caso de llanto se recomienda buscar un rinconcito de comodidad que amortigüe el escurrimiento de mocos y la concentración de lágrimas.
La clave de esta receta muchas ocasiones se encuentra en el paso del tiempo, que como un río deja fluir los sentimientos.
Se recomienda consumir sustancias placenteras tales como helados, chocolates, pasteles y frutas que con su glucosa hagan que se ponga mejor la cosa.
Si se cuenta con animales cercanos, es importante invitarlos a los rituales de sanación.
Entre otras cosas se debe buscar bien adentro lo que no se ve para sacarlo como se pueda, sobretodo lo que ya no sirve para la autorrealización.
Por último los corazones rotos pueden ser inyectados de latidos de otros corazones que estén dispuestos a compartir poesía y dar lo mejor de sí mismos, enfrentar miedos, construir esperanzas y latir tan fuerte que se contagie, los pasados deben estar mirando a futuros compartidos y los labios gritar caricias sinceras que recuerden lo mucho que vale la pena vivir.

Nota: esta receta no garantiza que el corazón no pueda volver a romperse, pues quizá para eso está hecho, así que se recomienda tener a la mano estos sencillos pasos que como marca pasos revivan los latidos que seguro regresarán a tener un buen ritmo aunque de repente desafinen sin razón, como cualquier corazón (a menos de que sea de melao..melao melao).

4 comentarios:

  1. pd. saber que hay o ha habido otros corazones rotos por el planeta también sirve por lo menos para sentir compañía aunque sea a la distancia...así que se agradecen los comentarios.

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  2. Debes saber que hay corazones que, aunque disfrutan cantar, no entienden de poesías. Tal vez por eso tienen facilidad para recordar las palabras de otros corazones. Aquí te dejo una inyección de latidos, que nacieron en un corazón uruguayo y que hicieron eco en el mío para llegar contigo:

    “Las lágrimas van al cielo
    y vuelven a tus ojos desde el mar.
    El tiempo se va, se va y no vuelve,
    y tu corazón va a sanar, va a sanar, va a sanar.

    La Tierra parece estar quieta
    y el Sol parece girar.
    Y aunque parezca mentira,
    tu corazón va a sanar, va a sanar, va a sanar
    y va a volver a quebrarse, mientras le toque pulsar

    Nadie sabe por qué un día el amor nace.
    Ni sabe nadie por qué muere el amor un día.
    Nadie nace sabiendo, nace sabiendo,
    que morir también es ley de vida”


    Tal vez en estas dualidades (nacer-morir, quebrarse-sanar-quebrarse-sanar) los corazones y los amores se hacen fuertes y maduros. Tal vez así encuentran sus caminos. Aunque no me guste la idea de ese verso, tal vez el quebrarse sea el doloroso recordatorio de que nuestros corazones están hechos para sentir, más que para pulsar (en este momento no voy a entrar en discusiones sobre hipotálamos y otras ñoñerías).
    Espero que tu corazón sane pronto para seguir nutriendo esa sonrisa tan contagiosa y que lo único que ruede de tus ojos oscuros sea el brillo que tan bien acompaña a esa sonrisa.

    Me quedo como anónimo porque creo que lo que necesitas es un corazón y no una cara.
    Este fue mi intento, torpe pero sincero, de ofrecerte mi corazón para recargar un poquito esos latidos. Gracias por compartir tu receta.
    Hasta pronto, Andrea. Un beso. =)

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  3. Tal vez lo que me ha parecido más importante de un corazón roto es curar y no guardar resentimientos ni rencores, saber que por amar se ha vivido la gran experiencia de la vida, que eso siempre hay que agradecerlo a la otra persona que nos lo permitió, que lo dimos y construimos juntos. Acá un poema de Rubén Bonifaz Nuño:
    Lleno de compasión y celos,
    he llegado a cegarme en el orgullo
    de contemplar la púrpura y el oro
    de tu fastuoso amor. He conocido
    el lujo inagotable de tus ojos
    a punto de cerrarse, el siempre nuevo
    sabor de tu saliva, y el suntuoso
    sabor que a nada sabe
    sino a ti sola.

    A conciencia he luchado.
    Para darte placer.

    Como el buzo que salva las lucientes
    arcas de un barco sumergido
    he descubierto en ti la ardiente
    luz de collares húmedos, coronas,
    tiernos metales pálidos,
    abiertas gemas increíbles,
    fulgor de cetros claros
    en los pliegues de sedas intachables.

    Nada tenía yo, no pedí nada
    —nada en amor puede pedirse—
    y, así, me diste todo.

    Me enriqueciste tú con el oriente
    de tus pechos pequeños, con tus piernas
    como lechos nupciales,
    con tu gozo de reina embarazada
    para siempre a salvo de la muerte.

    Y he tenido en mis brazos, en mis ojos,
    dócilmente entregados,
    la gloria, el brillo, la belleza.

    En mí, para mí solo, deslumbrado,
    ciego de tanta lumbre.
    Y el prodigio de todo ha sido mío

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  4. gracias a ambos corazones anónimos por sus compartires, me hacen confiar en qué la vida siempre va mejor cuando se llena de canciones, poesía y solidaridad, va un abrazo.

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